Skip to main content Scroll Top
19th Ave New York, NY 95822, USA

ONU despide a António Guterres entre guerras, recortes y la disputa por su sucesión

La Organización de las Naciones Unidas enfrenta la última Asamblea General del mandato de António Guterres en un escenario marcado por guerras, recortes presupuestarios, crisis humanitarias y un proceso abierto para elegir a su sucesor. El periodo del actual secretario general concluirá el 31 de diciembre de 2026 y la persona que lo reemplace asumirá el 1 de enero de 2027.

La sesión ocurre mientras el organismo intenta preservar su capacidad diplomática, institucional y operativa frente a la fragmentación del orden internacional. La falta de acuerdos sobre conflictos como los de Gaza, Ucrania e Irán, además del retraso en el pago de cuotas y la presión para reducir gastos, han profundizado el debate sobre el futuro de la ONU.

Una sucesión en medio de la incertidumbre

La elección del próximo secretario o secretaria general continúa bajo la coordinación de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. El proceso requiere que un candidato obtenga al menos nueve votos de los 15 integrantes del Consejo y que no sea vetado por ninguno de los cinco miembros permanentes: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos.

Entre los nombres mencionados en la contienda se encuentran Rebeca Grynspan, de Costa Rica; Carolyn Rodrigues Birkett, de Guyana; Ivonne A-Baki y María Fernanda Espinosa Garcés, de Ecuador; Rafael Grossi, de Argentina; Olara Otunnu, de Uganda, y Macky Sall, de Senegal.

Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, anunció el 19 de septiembre de 2026 que retiraba su candidatura. La exmandataria agradeció el respaldo de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, y afirmó que su postulación ayudó a colocar en el debate internacional la posibilidad de que una mujer latinoamericana encabezara la organización.

Los desafíos que esperan al próximo liderazgo

La sucesión se definirá mientras la ONU enfrenta una agenda marcada por más de 60 conflictos armados activos, crisis humanitarias prolongadas y el deterioro de indicadores democráticos en distintas regiones. A estos problemas se suman los efectos de fenómenos climáticos extremos y el aumento de los costos asociados con desastres naturales.

El organismo mantiene operaciones de paz, presta asistencia humanitaria y participa en la gestión de crisis, pero sus capacidades dependen del respaldo político y financiero de los Estados miembros. La discusión sobre adelgazar la burocracia y reducir el presupuesto convive con la advertencia de que nuevos recortes podrían limitar la respuesta ante guerras y emergencias.

Entre los asuntos que podrían ocupar a la próxima administración están la seguridad en Haití, la situación de Sudán, la guerra en Gaza, la estabilidad de Líbano, la continuidad de las operaciones de paz en la República Centroafricana y la formulación de una nueva estrategia para Birmania.

También se plantea reforzar el respaldo a la Corte Penal Internacional, revisar el papel de los cascos azules y proteger los programas destinados a mujeres que viven en contextos de conflicto. Sin embargo, el próximo secretario general necesitará el apoyo de los gobiernos para recuperar capacidad de acción y credibilidad.

El futuro de la organización

La salida de António Guterres representa un cambio de liderazgo en una etapa de fuerte presión sobre el sistema multilateral. La selección de su sucesor mostrará hasta qué punto los Estados miembros están dispuestos a fortalecer el principal foro internacional para la prevención de conflictos, la cooperación y la respuesta humanitaria.

La decisión final deberá concretarse antes del cierre de 2026. Mientras tanto, la ONU enfrenta el reto de mantener sus operaciones y demostrar que todavía puede coordinar respuestas comunes en un escenario internacional cada vez más fragmentado.