Un juzgado de lo Familiar del municipio de Centro (Villahermosa), Tabasco, ordenó a inicios de junio de 2026 el pago de una pensión alimenticia a favor de “Lucas”, un perro de raza husky de aproximadamente tres años, después de la separación de la pareja que lo criaba.
La resolución establece que el dueño deberá aportar 700 pesos mensuales —equivalentes a alrededor del 3% de su salario según la medida aplicada por el juzgado— para cubrir comida, atención veterinaria y artículos de higiene. El fallo busca repartir entre ambas partes la carga económica derivada del cuidado del animal.
Antecedentes y desarrollo del caso
La demanda que incluyó la petición de manutención para la mascota se presentó en mayo de 2025 y, tras casi un año de litigio, el juez se pronunció a favor de la solicitante a inicios de junio de 2026. La propietaria explicó que el costo de mantener a un husky de ese tamaño representa un gasto constante que quedó, tras la separación, descompensado si lo asumía sólo una persona.
Organizaciones protectoras de animales y activistas celebraron la resolución como un avance en el reconocimiento de las mascotas como miembros de familias multiespecie. A su vez, expertos y colectivos señalararon que el fallo evidencia la necesidad de normas más precisas y de la capacitación de funcionarios para aplicar protocolos en casos similares.
Implicaciones legales y reclamos de regulación
Especialistas en derecho familiar advierten que, aunque el caso sienta un precedente local, hace falta claridad normativa para generalizar criterios sobre guarda, custodia y pensiones para animales de compañía. En Tabasco, defensores piden que se armonicen reglamentos municipales y se promueva la difusión de sanciones frente al maltrato animal.
La resolución podría abrir la puerta a casos similares en otros estados, y activistas insisten en la importancia de reformas que protejan el bienestar animal y establezcan mecanismos claros para garantizar su cumplimiento.
La historia de Lucas generó amplia atención mediática y debate público sobre la responsabilidad compartida en la tenencia de mascotas y el reconocimiento jurídico de su bienestar.

