Claudia Sheinbaum presenta este martes 1 de septiembre de 2026 su Segundo Informe de Gobierno ante el Congreso de la Unión, con un balance que previsiblemente destacará avances en economía, empleo, seguridad, bienestar, salud y educación. El documento llega en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero también de crecimiento moderado, menor generación de empleo formal y presiones crecientes sobre las finanzas públicas.
El principal desafío será distinguir entre máximos históricos puntuales y tendencias capaces de sostenerse en el tiempo. La inversión extranjera directa alcanzó 34 mil 504 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, aunque 88.5% correspondió a la reinversión de utilidades. En contraste, la inversión nueva disminuyó 13.4% y representa alrededor de 14% del total.
Crecimiento económico todavía moderado
La economía mexicana creció 2.1% anual durante el segundo trimestre de 2026, un resultado positivo, pero insuficiente para hablar de una expansión vigorosa. El Banco de México prevé un crecimiento anual cercano a 1.6%, dentro de un intervalo de entre 1.0% y 2.2%, mientras que las expectativas privadas se mantienen en un rango más moderado.
La inversión fija mostró un aumento anual de 5.2% en abril; sin embargo, ese avance se produjo después de 19 meses consecutivos de retrocesos y se desaceleró a 2.4% en mayo. El consumo privado también avanzó, aunque parte del impulso provino de bienes importados favorecidos por la apreciación del peso.
Salarios al alza, pero con empleo formal limitado
El salario base de cotización en el Instituto Mexicano del Seguro Social llegó a 673.9 pesos diarios en julio, su nivel más alto desde que existe el registro. No obstante, este indicador sólo refleja al empleo formal, mientras que aproximadamente 55% de la población ocupada trabaja en la informalidad.
La creación de puestos formales también muestra señales de debilidad. Después de alcanzar un máximo de 22 millones 779 mil 704 empleos en junio, julio cerró con 19 mil 550 plazas menos. Además, el número de patrones registrados ante el IMSS acumula 25 meses de descensos y cayó 2.5% en el último año.
La tasa de desocupación se ubicó en 2.7% durante el segundo trimestre, una de las más bajas entre los países de la OCDE. Sin embargo, en una economía con alta informalidad, una cifra reducida de desocupación no necesariamente significa que existan empleos suficientes, estables o bien remunerados.
Inflación controlada y un peso fortalecido
Entre los indicadores favorables se encuentra la inflación. En julio, los precios aumentaron 3.12% anual, mientras que la inflación subyacente se ubicó cerca de 4%. Este comportamiento se relaciona, entre otros factores, con menores precios agropecuarios y con subsidios aplicados a combustibles y electricidad.
El tipo de cambio, por debajo de 17 pesos por dólar, también representa un respaldo para el discurso económico del gobierno porque contiene algunos precios y abarata las importaciones. Sin embargo, la fortaleza de la moneda no constituye por sí misma una prueba de mayor productividad y puede reducir la competitividad de los exportadores al convertir sus ingresos a pesos.
El reto de las finanzas públicas
La situación fiscal será uno de los puntos de mayor escrutinio. El saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público pasó de 10.5 billones de pesos en diciembre de 2018 a 19 billones en junio de 2026, con una proyección de 20.2 billones para el cierre del año.
Durante el primer semestre, el déficit público creció 27.3% real anual. Los ingresos aumentaron apenas 0.1%, mientras que el gasto avanzó 2.1%; los subsidios y transferencias subieron 12.2% y la inversión física disminuyó 7.9%.
Con este panorama, el Segundo Informe de Gobierno tendrá que mostrar no sólo los resultados alcanzados, sino también las medidas para sostenerlos. El desafío consiste en transformar la estabilidad en mayor inversión productiva, empleo formal, productividad y finanzas públicas sanas.

