La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó a 298.7 millones de barriles, su nivel más bajo desde enero de 1983, en medio de una serie de liberaciones destinadas a contener las presiones sobre el mercado energético.
El descenso coloca las existencias de emergencia por debajo de los 300 millones de barriles y reduce de manera significativa el margen de maniobra de Washington ante nuevas interrupciones en el suministro internacional de crudo.
La reserva fue creada en 1975, después del embargo petrolero árabe, y tiene una capacidad cercana a 727 millones de barriles. Con el nivel reportado en agosto de 2026, almacena alrededor de 41 por ciento de esa capacidad.
Las existencias acumularon 20 semanas consecutivas de descensos desde finales de marzo. Durante ese periodo se liberaron aproximadamente 116.7 millones de barriles, y el volumen podría disminuir todavía más si se ejecuta por completo el programa adicional de suministro autorizado por el Departamento de Energía.
La reducción ocurre mientras Estados Unidos mantiene una estrategia de abastecimiento que incluye mayores envíos de petróleo venezolano. En los primeros meses del año, Washington recibió decenas de millones de barriles procedentes de Venezuela y asumió el control administrativo de los ingresos generados por esas operaciones.
Las ventas de crudo venezolano administradas por Estados Unidos habrían generado más de 13 mil millones de dólares durante 2026. Sin embargo, el destino de una parte importante de esos recursos permanece sujeto a cuestionamientos y solicitudes de transparencia.
El contexto energético también está marcado por las tensiones militares y comerciales en Medio Oriente, que han alterado los flujos internacionales de petróleo y aumentado la presión sobre las reservas estratégicas de varios países.
Aunque la reserva estratégica no equivale a los inventarios comerciales ni determina por sí sola la disponibilidad inmediata de combustibles, su reducción limita la capacidad estadounidense para responder a una crisis prolongada de suministro. La evolución de las liberaciones y la eventual reposición de los depósitos serán factores centrales para el mercado petrolero en los próximos meses.

