El 28 de abril de 2026 el ejército israelí reanudó bombardeos en el sur de Líbano y en la región de la Becá, en lo que supone una ruptura del alto el fuego vigente entre las partes.
Los ataques incluyeron operaciones aéreas y el uso de drones contra objetivos en varias localidades del sur y el este del país; se registraron víctimas y daños materiales, y se ordenó la evacuación de comunidades situadas más allá de la denominada zona de amortiguamiento.
Las autoridades libanesas han contabilizado miles de muertos y heridos desde el inicio de las hostilidades el 2 de marzo de 2026, y las nuevas acciones militares elevan la tensión en la región y complican cualquier avance hacia una tregua duradera.
La escalada se enmarca en un contexto regional marcado por enfrentamientos entre Israel y el movimiento chiita que ha llevado a incursiones en distintas zonas, incluidos los suburbios de Beirut y la propia región de la Becá, lo que aumenta el riesgo de una mayor propagación del conflicto.
La situación mantiene en alerta a organismos internacionales y a países con ciudadanos en la zona; las consecuencias humanitarias y los desplazamientos internos continúan siendo una preocupación inmediata.


