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El lobby israelí enfrenta un nuevo desafío por su influencia en la política de Estados Unidos

El American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) enfrenta un nuevo desafío a su influencia en Estados Unidos, de acuerdo con una investigación publicada este mes sobre el papel que el lobby proisraelí ha desempeñado durante décadas en las elecciones y en la política exterior de Washington.

El caso más reciente se desarrolla en Míchigan, donde grupos vinculados con AIPAC han destinado cerca de 30 millones de dólares para respaldar a Haley Stevens y frenar la candidatura al Senado de Abdul El-Sayed, un médico y exfuncionario de salud pública respaldado por sectores progresistas.

La elección primaria demócrata se realiza este martes 4 de agosto de 2026 y se ha convertido en una prueba sobre el alcance del financiamiento externo en las campañas y sobre la posición que ocuparán Israel y la guerra en Gaza dentro del debate político estadunidense.

Míchigan, una contienda marcada por el gasto político

El-Sayed ha declarado que Israel está cometiendo genocidio en Gaza y ha cuestionado la influencia de AIPAC en la política de Estados Unidos. Sus posturas le han permitido obtener apoyo de sectores de la comunidad árabe-estadunidense, agrupaciones judías progresistas y organizaciones estudiantiles.

Stevens, en cambio, cuenta con el respaldo de sectores del liderazgo demócrata y con una amplia campaña de anuncios financiada por organizaciones externas. El gasto de AIPAC y de sus grupos afiliados en la contienda se encuentra entre los mayores registrados en una elección primaria para el Senado.

Los sondeos previos a la votación colocaban a El-Sayed en una posición competitiva. Por ello, la elección de Míchigan se convirtió en un indicador de si las grandes inversiones de grupos de presión pueden modificar el resultado de una contienda interna.

Una influencia construida durante décadas

La investigación revisa la trayectoria del cabildeo proisraelí desde antes de la fundación de Israel y sostiene que su influencia ha sido bipartidista. Entre los episodios examinados se encuentra la decisión del presidente Harry Truman de reconocer a Israel en 1948, pese a las reservas de algunos de sus asesores de política exterior.

El análisis también aborda los intentos de los presidentes Gerald Ford y Jimmy Carter, durante la década de 1970, para reconocer los derechos del pueblo palestino, así como la oposición que enfrentaron esas iniciativas por parte de AIPAC y otros grupos.

Otro episodio señalado es la invasión estadunidense de Irak en 2003. La investigación describe la actividad de sectores neoconservadores estadunidenses alineados con Israel que promovían esa intervención antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El texto también considera la negociación del acuerdo nuclear con Irán durante el gobierno de Barack Obama como una de las principales derrotas del lobby israelí. Posteriormente, Donald Trump anuló el acuerdo al iniciar su administración.

La investigación concluye que el debate actual no se limita a la relación entre Estados Unidos e Israel. También refleja una disputa dentro del Partido Demócrata sobre el financiamiento de las campañas, la política exterior y el costo político de respaldar las operaciones militares israelíes en Gaza y otros escenarios de Medio Oriente.