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Alameda Central enfrenta deterioro y aumento del comercio ambulante

La Alameda Central de la Ciudad de México enfrenta un nuevo periodo de deterioro, con fuentes desgastadas, pavimento dañado, bancas con pintas y una presencia creciente de comercio ambulante que complica el tránsito peatonal, especialmente durante los fines de semana.

El parque, ubicado entre la avenida Juárez, la calle Ángela Peralta y Doctor Mora, fue remodelado en 2012 con una inversión de 240 millones de pesos y reabierto el 26 de noviembre de ese año. Sin embargo, 14 años después, varias de las mejoras requieren mantenimiento y el uso del espacio público enfrenta nuevas tensiones.

Comercio ambulante dificulta el paso

Durante recorridos por la zona se observó la instalación de puestos que ofrecen alimentos, ropa, calzado, artesanías, peluches y otros productos. La concentración aumenta los viernes, sábados y domingos, cuando los andadores y áreas cercanas al Palacio de Bellas Artes reciben una mayor cantidad de comerciantes y visitantes.

Aunque existen letreros que prohíben el comercio, el ingreso con mascotas y el uso de bicicletas o patinetas, algunas de estas disposiciones no se respetan. El Hemiciclo a Juárez permanece cercado y las vallas que lo rodean han sido intervenidas con mensajes y símbolos relacionados con el conflicto en Gaza.

El secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto, informó el 27 de julio que la cantidad de vendedores en la zona se había reducido a la mitad y que se tenía identificada la presencia de alrededor de 150 comerciantes. También señaló que la estrategia de reordenamiento sería revisada.

Mantenimiento insuficiente tras la remodelación

La intervención de 2012 incluyó la reparación de pavimentos, fuentes, bancas, esculturas y la cubierta del kiosco, además de trabajos en áreas verdes y sistemas de riego. Antes de esa remodelación se habían identificado árboles enfermos, zonas verdes deterioradas y afectaciones en el suelo asociadas con la venta de alimentos.

El arquitecto Felipe Leal, responsable de aquella intervención, consideró que durante los primeros años se mantuvo un esquema de conservación con recursos específicos, pero posteriormente hubo cambios administrativos y una disminución en el rigor del mantenimiento. A su juicio, el parque no se encuentra en decadencia, aunque sí presenta un proceso de deterioro que podría agravarse si no se atienden sus instalaciones y el comercio informal.

La historiadora Ramona Pérez Bertruy recordó que la Alameda Central es un jardín histórico y un espacio abierto monumental, por lo que cualquier intervención debe procurar la conservación de sus elementos originales. También planteó reforzar la labor educativa para que visitantes y comerciantes conozcan el valor patrimonial del parque.

Autoridades analizan alternativas de reordenamiento

Como parte de las medidas anunciadas, autoridades capitalinas han planteado ofrecer espacios comerciales en instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro para algunos grupos de vendedores. El objetivo es disminuir la saturación de la Alameda y preservar la movilidad peatonal, aunque la aplicación de estas alternativas todavía enfrenta retos.

Especialistas en conservación y planeación territorial han señalado que cualquier solución debe equilibrar el derecho al trabajo con la protección del espacio público y del patrimonio histórico. Entre las opciones se encuentran un ingreso controlado de comerciantes, el diálogo con los grupos y acciones de mantenimiento que eviten una intervención tan amplia como la realizada en 2012.

La recuperación de la Alameda Central dependerá de la coordinación entre las autoridades, los comerciantes y los usuarios. Además del reordenamiento, será necesario atender de manera constante las fuentes, andadores, áreas verdes, bancas, esculturas y monumentos que forman parte de uno de los espacios públicos más representativos de la capital.